Qué decirles a los estudiantes mi primer día de clase

Buenos días, mi nombre es …. A partir de hoy y con la ayuda de Dios y de ustedes estaremos aprendiendo juntos (esta materia).

Pero antes que nada quiero que sepan algo. Existen dos tipos de personas: los que construyen y los que destruyen. Los que construyen levantan escuelas, fabrican pupitres, hacen pizarrones, fabrican tizas, uniformes, lápices, cuadernos, libros. Algunos prefieren construir puentes, edificios, carreteras, automóviles. Nosotros también somos constructores, y cuando digo nosotros, me refiero a ustedes y quien les habla. Somos constructores de conocimiento. Venimos aquí cada día con el propósito de aprender cosas nuevas que nos permitan mañana ser personas útiles a la sociedad a la cual nos debemos.

Por el contrario, los que destruyen pisotean con los pies lo que otros construyen. Acaban, derriban y menosprecian el trabajo que otros hacen. Debo reconocer que a veces nos convertimos en destructores, a veces por ignorancia y en otras ocasiones, a sabiendas que estamos destruyendo pero con la intención de re-construir lo que antes estaba torcido y mal hecho. Pero los que destruyen con la intención de dañar y acabar con lo que es correcto son los verdaderamente enemigos de los que siempre buscan construir algo.

Como les dije: todos somos constructores de conocimientos, por ahora. Buscamos saber más para construir algo tangible, que podamos tocar mañana.

Ahora, voy a hacerles una pregunta y espero que me la constenten: ¿cuántos de los que hay aquí están en el grupo de los constructores? Levanten la mano. Qué bueno. Me siento bien con todos ustedes.

Pidámosle a Dios, todos los días, que nos ayude a ser instrumentos de bendición. De esa forma nos aseguramos que que realmente seamos constructores y no destructores.

Vamos a comenzar la clase de hoy y espero que me ayuden de manera que si alguien trata de destruirla, interrumpiéndola con juegos o relajos dentro del aula, ustedes mismos se encarguen de opacar al que lo intente. Presten atención y levanten la mano cuando quieran hacer una pregunta.

Victor F. Rodríguez