¿La imaginación versus el conocimiento?
Reproducido de http://www.listin.com.do/stor/NPPdf/5_11x19x2011.pdf
Albert Einstein dijo una vez que “la imaginación es más importante que el conocimiento”; pero no es así en muchas corporaciones tradicionales.
En Hollywood, dice la leyenda, los mejores estudiantes les toman la orden a los que apenas aprobaron sus cursos.
Una situación similar existe en la costa del Pacífico en Estados Unidos, donde Apple, Microsoft, Twitter y Facebook son sólo algunos de los gigantes de la tecnología dirigidos por individuos que abandonaron sus estudios universitarios, muchos de los cuales son conocidos por su pensamiento intuitivo y poco convencional.
Aún así, la mayoría de las compañías buscan contratar a estudiantes con fundamentos empíricos, graduados de las mejores escuelas de administración, y dependen de una enorme cantidad de datos, cada vez mayor, para tomar sus decisiones.
¿Cuál camino es “el mejor”? “Las compañías de Internet nuevas son una empresa creativa por definición”, escribió el autor Michael Ellsbert, en The New York Times. “Pero nuestros salones de clases actuales, orientados a pruebas en temas académicos limitadamente definidos, reprimen la creatividad. Si una persona joven logra mantener suficiente espíritu creativo para fundar un negocio al graduarse, lo hace a pesar de su educación, no debido a ella”.
Walter Isaacson, biógrafo de Steve Jobs, argumentó en The Times que Jobs, quien abandonó sus estudios universitarios en Reed College, no era excepcionalmente inteligente, al menos según los estándares convencionales.
“En lugar de eso”, escribió Isaacson, “era un genio”. Añadió: “Sus saltos imaginativos eran instintivos, inesperados y, en ocasiones, mágicos. Eran gatillados por la intuición, no por el rigor analítico”.
Los anuncios publicitarios de Jobs exhortaban a los consumidores a “pensar diferente”. Y Albert Einstein, otro genio intuitivo y poco convencional que adornaba algunos de esos anuncios de Apple, dijo una vez: “La imaginación es más importante que el conocimiento”.
Pero en el último tiempo , el rigor analítico manda por encima de todo en la mayoría de las compañías más grandes.
Algunos ejecutivos centrados en los números están influenciados por el libro “Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game”, (Moneyball: El arte de ganar un juego injusto), de Michael Lewis.
“Moneyball” narra cómo es que un equipo de béisbol con poco financiamiento, los Atléticos de Oakland, prosperó al explotar datos, estadísticas y una analítica intensa. Este año, el libro fue convertido en una película, protagonizada por Brad Pitt (desertor universitario) y producida por Pitt y Scott Rudin (quien jamás asistió a la universidad).
En el mundo de los negocios, informó The Times, “Moneyball” ha “convertido a muchos en evangelizadores empíricos”.
Steve Jobs se jactaba de saber intuitivamente qué querían los consumidores, incluso si el propio consumidor aún no lo sabía. Otras compañías, como IBM y HP, en cambio, invierten millones de dólares para convertir los deseos de los clientes en métricas cuantificables.
Hay un área en la que las personas intuitivas que abandonaron sus estudios y los analistas empíricos pueden coincidir.
Incluso los presidentes ejecutivos destituidos de compañías atribuladas han dejado sus puestos con bonos impresionantes en años recientes.
Independientemente de que esos eje-cutivos se hayan guiado por la inspiración mágica o por métricas cuantificables, probablemente sabían que no podían perder.
KEVIN DELANEY


