
Icarus Interestelar, por Adrian Mann
Extraído de
http://www.listin.com.do/stor/NPPdf/5_11x5x2011.pdf
Por KENNETH CHANG
ORLANDO, Florida — ¿Una nave espacial sin motor?
“El programa espacial, cualquier programa espacial, necesita un sueño”, dijo el físico Joseph Breeden. “Si no hay soñadores, nunca llegaremos a ningún lado”.
Breeden hablaba en Orlando, cerca de la sede de los logros más grandes del programa espacial. Era uno de los cientos de estusiastas del espacio que, en septiembre, asistieron a un simposio de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA por sus siglas en inglés), sobre el Estudio de 100 Años de Naves Espaciales.
Los participantes —una mezcla de ingenieros, científicos, fanáticos de la ciencia ficción, estudiantes y soñadores— exploraron una variedad de ideas, incluyendo cómo organizar y financiar un proyecto de un siglo de duración; si sobreviviría la civilización, porque un motor para propulsar una nave espacial también podría ser usado en un arma para destruir al planeta; y si se necesita que humanos hagan el viaje.
Las distancias son desalentadoras. En diez mil años, la velocidad de los humanos ha avanzado en un factor de aproximadamente diez mil, de una caminata a pie hasta el regreso de los astronautas desde la Luna. Alcanzar las estrellas más cercanas en un tiempo razonable —décadas, no siglos— requeriría un salto de velocidad de otro factor de diez mil.
Breeden dio la idea de una nave espacial sin motor. Al señalar que en un caótico baile gravitacional, las estrellas a veces son expulsadas a altas velocidades, dijo que el mismo efecto podría propulsar a las naves espaciales.
Primero, hay que localizar un asteroide que siga una órbita elíptica y pase cerca del Sol. Segundo, habría que poner a una nave espacial en órbita alrededor del asteroide. Si el asteroide pudiera ser capturado en una nueva órbita cerca del Sol, la nave sería lanzada en una trayectoria interestelar, quizás a hasta una décima de la velocidad de la luz.
Incluso en los años 50, los científicos espaciales se dieron cuenta de que los actuales motores, que queman queroseno o hidrógeno, son el equivalente en los cohetes a los vehículos que consumen mucha gasolina. Diseñaron motores nucleares que utilizan reactores para calentar hidrógeno líquido y convertirlo en una corriente de gas de rápido movimiento. La NASA tenía tales motores listos para una misión tripulada a Marte que seguiría a los alunizajes.
Hoy, la agencia espacial ha revivido ese trabajo, comenzando con estudios sobre un combustible ideal para un reactor espacial. Nuevos motores nucleares podrían quedar listos para fines de la década.
En cuanto a preocupaciones en torno a la radiactividad, los reactores no se prenderían hasta que llegaran al espacio. “El espacio es un lugar maravilloso para usar la energía nuclear, porque ya es radiactivo”, dijo Geoffrey Landis, científico en el Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Ohio.
Motores nucleares más avanzados podrían usar reactores para generar campos eléctricos que aceleraran iones cargados para el empuje. Luego, los motores de fusión podrían finalmente ser lo bastante potentes para hacer viajes interestelares.
El físico James Benford abogó por otro enfoque. Velas gigantescas en la nave espacial podrían ondear con fotones emitidos desde la Tierra por lásers o antenas gigantescas. “He aquí un caso donde conocemos la física, y la ingeniería parece factible”, dijo.
El estudio de 1,1 millones de dólares (un millón de DARPA y 100 mil dólares de la NASA) culminará con la asignación de una subvención de 500 mil dólares a una organización que realizará trabajo adicional.
El propósito de creación de DARPA es emprender proyectos sin un uso militar inmediato. (En los años 60 y 70, la agencia puso los primeros cimientos de Internet).
Algunos oradores opinaron que el primer objetivo durante el próximo siglo deber ser la colonización del sistema solar, empezando con Marte.